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By Donca

Aprende los Secretos de la Fotografía

B. Alcance.

Al no pretender este documento describir con alto rigor técnico cada uno de los conceptos, algunas de las definiciones no son estrictamente correctas, por incompletas.

Prácticamente todos los conceptos son aplicables tanto a la fotografía tomada con cámaras digitales, como a la fotografía con máquina de película, aunque dado que está escrito en 2009 (actualizado en 2015), caso de que se produzcan equívocos entre ambas tecnologías, se da preponderancia a los medios digitales.

II A. El sensor.

El sensor de la cámara, es donde se graba la información que constituye cada fotografía. Sustituye a la película, en las antiguas cámaras “de carrete”.

El sensor, en posición normal de la cámara, está absolutamente aislado y a oscuras. Para “grabar” una foto en el sensor, es necesario que le dé la luz. Y para que le dé la luz, presionamos el “botón disparador” de la cámara. Esta acción abre un orificio unas centésimas de segundo (normalmente), durante las cuales el sensor recibe luz, que transforma en la información necesaria para elaborar un fichero que al final será una fotografía digital.

I – Introducción

A. Objeto.

El objeto de este documento, es explicar los conceptos básicos de técnica fotográfica, sin presumir ningún conocimiento anterior. Sólo se pretende que se empiece a conocer las dos primeras grandes magnitudes de la fotografía a las que se enfrente el aprendiz: la exposición y el foco. A menudo hoy día, se comienza por comprarse una cámara con un montón de automatismos, y comenzar a disparar, sin comprender qué es lo que está haciendo la máquina; estas nociones que presento, pretender corregir ese error.

Se ha tratado de describir cada uno de los conceptos, con terminología sencilla. Sin embargo, no bastará con una lectura rápida del documento para familiarizarse con estos conceptos. No queda más remedio que ir asimilándolos de uno en uno, practicando con la cámara a medida que se avanza en la lectura, y volviendo atrás cada vez que un concepto no se entienda.

Una Pasión

“La fotografía es, antes que nada, es una manera de mirar. No es la mirada misma.”

II B. Exposición (previo)

La cantidad de luz que “entra” al sensor cuando apretamos el botón disparador de la cámara, se llama “Valor de Exposición”, EV, o más comúnmente “Exposición”. Es el concepto que más cuesta asimilar al principio, el más complejo y amplio, que incluso muchos fotógrafos con cierta experiencia apretando el disparador, no llegan a tener bien asimilado por no haberse centrado en la base, que es la que aquí se trata de explicar.

La Exposición se mide en función de tres parámetros:

  • Durante cuánto tiempo entra luz al sensor.
  • Cómo es de grande el orificio que abrimos para que entre luz al sensor.
  • La sensibilidad del sensor, expresada como “valor ISO”.

En el presente curso, vamos a suponer que el ISO es un factor constante, para una mayor facilidad en las explicaciones. El lector debe tener presente que el ISO puede variarse, y variarán las posibilidades de exposición. Pero dado que los conceptos más complejos y con más incidencia en el resultado final, son los otros dos, trataremos de centrarnos en ellos, suponiendo que siempre trabajamos con el mismo valor ISO.

Así, para saber el Valor de Exposición de una fotografía, necesitaremos saber cuánta luz ha iluminado el sensor, y durante cuánto tiempo.

Por supuesto, podemos tener distintas combinaciones de cuánta luz y durante cuánto tiempo, que nos darán el mismo Valor de Exposición. Y para explicar esto, acudimos al más clásico de los ejemplos en fotografía:

Supongamos que queremos llenar un cubo de agua de 5 litros que tenemos debajo de un grifo. Pues bien, podremos abrir el grifo un poquito durante un par de minutos, y el cubo se llenará. Pero también podemos abrir el grifo a tope, y el cubo se llenará en 10 segundos. Mediante cualquiera de los dos procedimientos, obtenemos la misma cantidad de agua.

De igual manera, para hacer una fotografía, podemos abrir mucho durante poco tiempo, o abrir poco durante mucho tiempo. El Valor de Exposición (o cantidad de luz que ha pasado al sensor) podrá ser idéntico en ambos casos, y en las infinitas combinaciones que podamos hacer de los dos parámetros.

Sin embargo, aun con el mismo Valor de Exposición, el resultado en la fotografía, será diferente si abrimos mucho durante poco tiempo, que si abrimos poco durante mucho tiempo. Y por supuesto, si queremos hacer fotografías, debemos ordenarle a la cámara cuánto y durante cuánto tiempo debe “abrir”. Entender esto, requiere combinar varios de los conceptos que se explican a continuación, y luego volvemos sobre la Exposición.

Sí aclaramos en este momento, que lo que una cámara fotográfica calcula por sí misma cuando la utilizamos en modo “Auto”, es precisamente este Valor de Exposición.

II C. Diafragma y apertura

¿Cuánto abrimos “el grifo”?. Esto se regula mediante un mecanismo que se denomina Diafragma. Está situado en el objetivo, y lo constituyen una serie de láminas superpuestas que dejan un orificio en la parte central. Mediante movimientos de esas láminas, este orificio puede ser mayor o menor.

Podemos observar el diafragma y sus diferentes aperturas manipulando de forma manual el objetivo, de la siguiente manera:

1 Coge un objetivo que esté desmontado de la cámara.

2 Quita su tapa delantera, dejando la trasera puesta, y observa a través del cristal.

3 Sin quitarla, gira la tapa trasera, como cuando vas a quitarla para montar el objetivo en la cámara. Gira luego para cerrarla, y así varias veces. Si continúas observando el cristal delantero, verás el diafragma en el interior del objetivo, que se abre y se cierra a medida que giras la tapa trasera en un sentido o en otro.

Aunque la explicación a continuación, no es del todo técnicamente correcta (busca en capítulos más avanzados), diremos de momento que la apertura del diafragma, se mide en una magnitud que llamaremos “números efe”.

Estos números f normalmente avanzan según la siguiente escala (aunque también podrás ver números f intermedios en tu cámara):

Esta escala, avanza de manera que cada “paso”, deja circular la mitad de luz que el anterior.

Y, una de las cosas que más cuesta memorizar cuando se empieza en fotografía, es que una apertura grande del diafragma, es un número f pequeño. Es decir: un diafragma abierto a f 2.8 (y así se suele decir coloquialmente) está más abierto que un diafragma abierto a f 5.6.

Es muy importante asimilar este concepto, que tendrá su incidencia en varios términos que se usarán más adelante.

Haciendo un pequeño paréntesis y pasando a hablar de “cacharrería”: los objetivos no son capaces de abrir el diafragma todo lo que queramos. La máxima apertura del diafragma que es capaz de hacer un objetivo, se suele incluir en la denominación del mismo. Si oyes hablar de un objetivo “2.8”, es que su máxima apertura es f 2.8, aunque por supuesto lo normal es que pueda manejar aperturas (más bien “cierres”) hasta magnitudes de, por ejemplo, f32. Conseguir que un objetivo abra mucho el diafragma, no es técnica y físicamente sencillo, por eso los objetivos capaces de grandes aperturas, son más caros que los objetivos con aperturas no muy avanzadas, como f4 ó f5.6. Cuando un principiante compara dos objetivos, es muy habitual que cometa el error de fijarse sólo en su “rango focal”. Es un concepto del que hablaremos más adelante, pero dejamos apuntado que la “luminosidad” de un objetivo o su capacidad de máxima apertura de diafragma (ese numerito que se escribe en el objetivo desdpués de la “f”), es tan importante o más que el “rango focal” que sea capaz de cubrir el objetivo.

II D. Obturador y Velocidad

¿Durante cuánto tiempo abrimos el grifo?. Esto se regula mediante un mecanismo que se denomina Obturador. Está situado en la cámara, y su posición normal, es cerrado, para impedir la entrada de luz al sensor.

Tampoco es absolutamente correcto (estamos obviando “el espejo”, concepto que no se explica en este manual, y que en el año 2015 empieza a ser sustituido por otros mecanismos en las cámaras más avanzadas), pero digamos de momento que el obturador es una cortinilla que está delante del sensor, cerrada, y que se abre cuando apretamos el botón disparador.

El “tiempo de obturación”, o la “velocidad”, se mide en segundos, o más normalmente en fracciones de segundo.

Tu cámara, normalmente marcará algo parecido a: “1/250”. Esto significa que el obturador se abre durante un doscientos cincuentavo de segundo.

Hay que entender que 1/250, es una obturación más rápida que 1/100, puesto que 1/250 de segundo es menos tiempo que 1/100 de segundo.

Si las obturaciones son muy lentas, y sobrepasan el segundo (esto se hace en situaciones especiales), la cámara lo marca en segundos, añadiendo la doble comilla detrás: 3” significa 3 segundos de obturación.

También para las velocidades de obturación, existe una escala “estandar”:

En esta escala, es más fácil observar que cada paso, es prácticamente la mitad de tiempo que el anterior.

PAUSA VALORATIVA: recuerda los conceptos que hemos visto hasta el momento:

  • Exposición ……………….. valor EV.
  • Apertura …………… Diafragma ……….. Números Efe.
  • Velocidad…………… Obturador ……….. Fracciones de segundo.

¿Los has asimilado?. Si te quedan dudas respecto a estos términos, te recomiendo volver atrás en la lectura en vez de continuar.

II E. Exposición (y dos).

Y tras haber visto estos dos conceptos, podemos ver ejemplos de diferentes Valores de Exposición:

Un valor de exposición, podrá ser, por ejemplo: “obturación de 1/125 a f8” (recordar que el “valor ISO” también influirá, pero lo estamos obviando de momento). También se suele decir “velocidad de 1/125 a f8”, o sencillamente “1/125 a f8”. Con cualquiera de esas frases, habremos definido la cantidad de luz que ha “entrado” al sensor.

Y, ahorrándonos formulaciones matemáticas, volvemos a la idea de que, siguiendo el ejemplo puesto, el Valor de Exposición “1/125 a f8” es equivalente (OJO: sólo a efectos de EV) a “1/250 a f5.6”. ¿Por qué?: porque si, partiendo del primero de los dos EV formulados (1/125 a f8) variamos la velocidad de obturación a 1/250, la obturación es más rápida que 1/125, y por tanto entra menos luz al sensor. ¿Cómo podemos hacer para que entre la misma cantidad de luz obturando más rápido?: debemos abrir más el diafragma. Y f5.6, es un diafragma más abierto que f8.

1/125 …………. un paso más de velocidad …………. 1/250 (restamos un paso de luz).

f8……………… un paso más de diafragma …………. f5.6 (sumamos un punto de luz).

Por lo tanto, si abrimos 1/125 a f8, obtendremos la misma Exposición que si abrimos 1/250 a f5.6. ¿Será igual la fotografía resultante si usamos cualquiera de ambas combinaciones?: NOOOOOOOO: tendrán el mismo Valor de Exposición, pero no serán iguales. Aquí empezaremos a complicar las cosas definitivamente, introduciendo los siguientes conceptos, pero antes, aclaramos definitivamente la influencia del “valor ISO”.

El “valor ISO”, en fotografía digital, consiste en variar, mediante procedimientos software, la sensibilidad del sensor a la luz. Se puede hacer mediante el valor ISO que el sensor absorba más o menos luz, independientemente del diafragma y obturador seleccionados.

Repasamos: para los valores de diafragma y obturador existe una escala en la cual se producen saltos de un paso en un paso. Y recordamos que cada varación en un paso en cualquiera de las escalas, supone la mitad de luz que el valor inmediatamente anterior.

Puers bien: también tenemos una escala de valores ISO, avanzando de paso en paso. Pero esta escala va al revés: avanzar un paso, significa el doble de luz. La escala ISO por pasos enteros (también se pueden seleccionar en la cámara valores intermedios) es la siguiente:

Añadir esta tercera variable, significa tener más posibilidades:

1/125 y f8 a ISO 200, es el mismo valor de exposición que 1/250 a f8 e ISO 400. Para pasar de un valor a otro, hemos dejado entrar la mitad de luz por efecto del obturador (1/250 es la mitad que 1/125), pero hemos compensado esa luz, dejando entrar el dobel de luz por efecto del “valor ISO” (de 200 a 400).

PAUSA VALORATIVA: haz por favor el siguiente ejercicio:

Partiendo de un EV 1/500 f5.6 a ISO 400, ¿cuál sería el ISO que nos devolvería el mismo valor de exposición si pasamos de f5.6 a f16.

Es decir: 1/500 f5.6 e ISO 400 es igual a 1/500 f16 e ¿¿¿¿¿ISO????. Piensa la respuesta. Si ya la has pensado (no te hagas trampas)

El ISO correcto es: 3200

Si has fallado o no tenías muy clara la respuesta, repasa los conceptos previos antes de pasar al siguiente capítulo, que las cosas se empiezan a complicar.

II F. Enfoque.

En una fotografía, no tenemos porqué observar con la misma nitidez toda la superficie. Existen muchos ejemplos, donde vemos que una parte aparece clara, y otras aparecen como difuminadas.

Por ejemplo:

Las partes de la fotografía que se ven perfectamente nítidas, diremos que están “enfocadas”, y el resto están “desenfocadas”.

Una de las cosas más interesantes a hacer en fotografía, es decir a la cámara de alguna manera, qué parte de la foto queremos que esté enfocada, y qué parte queremos que esté desenfocada. ¡¡Por supuesto que podemos!!.

Además, también podemos observar que el desenfoque de las distintas zonas de cada fotografía, es gradual: es decir, que una parte puede estar ligeramente desenfocada, y otra totalmente desenfocada. Esa graduación del desenfoque, también podemos decirle a la cámara si queremos que sea más o menos brusca.

El grado de enfoque o de desenfoque, va en función de varios parámetros, que iremos completando, pero de momento diremos (¡y no es estrictamente cierto!, tómalo provisionalmente hasta que te avise), que el grado de desenfoque se gradúa a medida que la parte de la fotografía que analizamos, está más cerca o más lejos de la cámara.

Lo que de momento va a ser sencillo de decidir, es cuál queremos que sea el punto de máximo enfoque dentro de la fotografía.

Tu cámara, estará normalmente equipada con un “sistema autofocus”, que mediante unos indicadores luminosos en el visor, te indicará cuál ha seleccionado como el punto de máximo enfoque. (Por supuesto, también podrías prescindir de ese sistema, utilizando el Enfoque Manual, pero o dejamos de momento aparcado: asegúrate de que tienes activado el sistema autofocus).

Y también tu cámara estará normalemente equipada con distintas posibilidades para elegir ese punto de máximo enfoque. El más sencillo para entender el concepto, será el sistema autofocus que enfoque siempre en el centro, y de forma sencilla. Lamentablemente, cada cámara utilizará una terminología y menús diferentes para seleccionar estas dos opciones, por lo que, para configurar así la cámara, deberás bucear un poco en el manual, o preguntar en algún foro.

En mi cámara, debo seleccionar estas dos cosas en el apartado llamado “Focus”:

  • Spot AF area.
  • Single-shot AF.

Una vez que tengas ambas cosas configuradas así, el punto de máximo enfoque de la fotografía, será el que coincida con el centro del visor en el momento en el que aprietes el disparador de la cámara. Un dato importante, es que el disparador de la cámara tiene dos posiciones:

  • Presionado hasta la mitad.
  • Presionado hasta el fondo.

Comprueba que antes de apretar hasta el fondo, hay una posición intermedia, digamos que previa a que se haga la fotografía. Al apretar hasta esa posición intermedia, se determinará cuál será el punto de máximo enfoque; y la cámara te lo confirmará iluminando unas décimas de segundo una lucecita en el visor. Haz estas pruebas con mucha luz, puesto que en ambientes de poca luz, tu cámara puede tener problemas para enfocar correctamente.

La posición de la cámara, no tiene porqué ser la misma en el momento en el que el disparador esté apretado hasta la mitad, que en el momento en el que se apriete hasta el fondo para hacer definitivamente la fotografía.

Así, podremos decir a la máquina, que el punto de máximo enfoque, sea otro diferente al central. Sólo tendremos que situar ese punto en el centro del visor, apretar el disparador hasta la mitad, y manteniéndolo apretado, mover la cámara para que la escena quede como queramos. El resultado será el encuadre decidido al apretar hasta el fondo, pero con el punto máximo de enfoque que teníamos en el centro del visor al apretar el disparador hasta la mitad.

PAUSA VALORATIVA: haz la prueba de los párrafos anteriores con tu cámara antes de seguir leyendo.

II G. Profundidad de Campo (previo)

Decíamos que la graduación del enfoque / desenfoque, depende (entre otros factores), de la distancia a la cámara de cada zona de la fotografía.

Y en una fotografía, podrá estar enfocado todo lo que aparece, o sólo parte de lo que aparece. Pues bien, el concepto de profundidad de campo, lo podríamos definir como distancias a la cámara dentro de las cuales, lo que aparece en la fotografía, está aceptablemente enfocado.

Así, podríamos formular una profundidad de campo como en el siguiente ejemplo: la profundidad de campo de esta fotografía, es entre 3 y 10 metros. Esto significaría que todo lo que aparezca en la fotografía, que esté a más de 3 metros de la cámara, y a menos de 10, aparecerá correctamente enfocado.

(Nuevamente el concepto está simplificado: si eres principiante, dalo por correcto de momento; si no, ten en cuenta que no se trata de distancia del objeto a la cámara sino de distancia entre plano de sensor y plano del objeto).

Se pueden conseguir profundidades de campo de kilómetros y kilómetros, o de apenas un milímetro, variando algunos factores en la cámara.

¿Cuáles son?: algunos nos suenan. La Profundidad de Campo de una fotografía depende de:

  • La apertura del diafragma. A menos apertura (o mayor número f) mayor profundidad de campo.
  • La Longitud focal (lo vemos luego): a menos longitud focal, mayor profundidad de campo.

Y para jugar con qué queremos que aparezca enfocado o qué queremos que aparezca desenfocado, y en qué grado, debemos combinar también el otro elemento:

  • La distancia de cada punto a la cámara. Cuanto mayor sea la distancia a la cámara de una zona de la fotografía (manteniendo fijos los dos parámetros anteriores), más posibilidades de que salga desenfocada.

Evidentemente, si la Profundidad de Campo va desde los 10 metros, hasta los 20, para que algo salga desenfocado, deberemos “moverlo” más allá de los 20 metros, o más cerca de los 10, siendo insignificantes los “movimientos” entre los 10 y los 20 metros.

Se puede calcular de forma exacta la Profundidad de Campo que tendremos en una fotografía, pero queda fuera del alcance de este documento.

De momento diremos, que si queremos fotografiar algo, y que quede todo lo más enfocado posible (maximizar la Profundidad de Campo), deberemos:

  • Usar un diafragma muy cerrado (número f grande).
  • Usar una longitud focal corta (lo vemos luego).

1. Paréntesis de Aclaración: desenfoque ≠ trepidación.

Un factor a tener en cuenta, y que nos sigue complicando las cosas, es que ya hemos visto antes que tenemos que “escoger” un Valor de Exposición concreto para toda la fotografía. Con el mismo Valor de Exposición, podemos seleccionar distintas aperturas de diafragma, pero a medida que cerramos más el diafragma, para que no cambien el Valor de Exposición adecuado a la fotografía, necsitamos que la velocidad de obturación sea menor; es decir que para abrir menos, tenemos que abrir durante más tiempo. Y si abrimos durante demasiado tiempo, ¿qué es lo que pasa?: que correremos el riesgo de que la foto salga “movida” o “trepidada”, porque si abrimos durante mucho tiempo, se reflejarán en la fotografía dos tipos de movimiento:

  • Los movimientos que haya en la escena a fotografiar (si fotografiamos una persona, saldrá muy quieta en la fotografía si la velocidad de obturación es de apenas unas milésimas de segundo, pero si tenemos que abrir el obturador durante medio segundo, se reflejará ese movimiento, saliendo la fotografía borrosa).
  • El propio pulso: para que una foto no salga borrosa, lo más importante es que la cámara no se mueva absolutamente nada durante la fracción de segundo en que el obturador está abierto. Y es inevitable que se mueva, si le pedimos al obturador que se abra durante demasiado tiempo; demasiado tiempo, pueden ser 1/100 segundos, depende de en qué circunstancias.

El resumen de este paréntesis: cuando algo en una fotografía está borroso, puede deberse a que está desenfocado, a que está en movimiento, o a que la fotografía está trepidada.

Para evitar la trepidación, al margen de buscar una velcidad de obturación adecuada, debemos sujetar firmemente la cámara, e intentar que al pulsar el disparador, no se mueva en absoluto, hasta que se cierre el obturador. Una presión demasiado enérgica del disparador, puede hacer (si consigue mover la cámara) que la fotografía salga totalmente trepidada.

Otros mecanismos para evitar la trepidación, son los trípodes y los disparadores a distancia.

PAUSA VALORATIVA: recuerda los conceptos que hemos visto hasta el momento:

  • Exposción ……………….. valor EV.
  • Apertura …………… Diafragma ……….. Números Efe..
  • Velocidad…………… Obturador ……….. Fracciones de segundo.
  • Enfoque.
  • Profundidad de campo.

¿Los has asimilado?. Si te quedan dudas respecto a estos términos, te recomiendo volver atrás en la lectura en vez de continuar. Que si no te vas a liaaaaaaaaaaaar.

II H. Longitud focal

La Longitud Focal tiene que ver con el objetivo que montemos en la cámara, y con el ángulo de visión que tendremos.

No vamos a pararnos en una definición muy precisa (tenlo en cuenta), pero diremos que la Logitud Focal está bastante determinada por la distancia entre el sensor, y la lente del objetivo en la que se forma la imagen.

En función de la Distancia Focal (también llamada así) que sea capaz de manejar un objetivo, los hay de dos clases:

  • Aquéllos con una Focal fija. (Con Longitud Focal fija).
  • Aquéllos en los que podemos elegir la Distancia Focal que queramos utilizar en cada momento. Estos objetivos, se llaman coloquialmente “Zoom”.

Aquí volvemos a insistir en que un objetivo no es necesariamente mejor por cubrir más distancias focales. Más bien al contrario, al ser más sencilla su construcción, los objetivos de focal fija, suelen tener una calidad óptica muy superior a los “zoom”, dentro de una misma gama de precios

La longitud focal, es el primero de los datos que vemos inscritos en un objetivo. Suelen ir desde 10mm hasta 500mm, y podemos tener objetivos, por ejemplo, de 50 mm, o zooms de 17-70, que significaría que podemos graduar la distancia focal entre 17 mm y 70 mm.

¿Qué incidencia tiene la distancia focal?: diremos que una distancia focal corta (17mm, p.e.), permite un ángulo de visión más abierto que una larga: es decir, que vemos más cosas, aunque evidentemente más pequeñas, en una foto hecha con una focal de 17 mm, que en una hecha con una focal de 70 mm.. Por el contrario, la fotografía realizada con una focal de 70 mm, nos “acercará” más la imagen, al cerrar el ángulo de visión e incluir menos cosas en la fotografía. Vamos, que veremos las cosas más grandes.

Mediante los foros de fotografí, hay un error terminlógico que se ha extendido mucho. Se confunde “zoom” con distancia focal larga. Cometiendo este error, hay gente que dice que su 18-200 (qué horror de objetivo) se le ha quedado corto, porque quiere “más zoom” y se va a comprar un 70-300. Pues bien, lo que quiere este señor, no es “más zoom”, sino una focal más larga, puesto que el 18-200, al tener mayor variabilidad entre las focales máxima y mínima, realmente tiene “más zoom” que el 70-300.

También me veo obligado a volver a precisar, que dentro de un rango de precios similar, los objetivos de focal fija, suelen superar con mucho a los zoom, tanto en calidad como en luminosidad, al margen de ser mucho más adecuados para el aprendizaje. Es mejor tener un 20, un 50 y un 85 todos de gran apertura (p.e. 2.8), que un 17/80 de apertura floja (p.e. f5,6). Insisto en este aspecto en artículos de esta web..

II I. Luminosidad de un objetivo

Por completar el párrafo iniciado anteriormente, ya habíamos apuntado en una nota, que el segundo dato que aparece inscrito en un objetivo, tras la longitud focal o las longitudes focales que puede manejar, es el que se suele llamar “luminosidad”. Y esta luminosidad, no es otra cosa que la máxima aperura de diafragma que pueda realizar ese objetivo.

Por ser más correctos, y aunque tal y como hemos hecho las definiciones parece que es lo mismo (y no lo es exactamente), la luminosidad de un objetivo es el número f más pequeño que sea capaz de conseguir.

Así, un objetivo 50 f2.8, es un objetivo de longitud focal fija 50 mm, y que es capaz de conseguir una apertura de f2.8.

Un objetivo 17-70 f3.5, será un zoom que puede reproducir focales desde 17 hasta 70mm, y conseguirá aperturas (números f) de hasta 3.5.

Normalmente, los zoom, si los situamos en la focal más corta, son capaces de abrir más que si los situamos en la focal más larga, y es por lo que tenemos objetivos donde aparece impreso 17-70 f3.5/5.6. A 17 de focal, podremos abrir hasta f3.5, y sin embargo, a medida que vayamos seleccionando focales más largas, la apertura máxima (o número f mínimo, no lo olvidemos) que podremos conseguir, será menor. Según el ejemplo a 70 mm, ese objetivo sólo podrá abrir hasta f5.6

II J. Profundidad de Campo (y dos)

J. Profundidad de Campo (y dos).

Y, volviendo sobre la profundidad de campo, ahora vemos cómo podemos incidir en ella mediante la apertura del Diafragma, y la Longitud Focal usada.

Por lo tanto, aunque lo hayamos usado provisionalmente, vemos porqué no era estrictamente cierto que algo más lejano a la cámara esté más desenfocado: dependerá de qué profundidad de campo tenga la fotografía, y la seleccionaremos mediante los parámetros comentados.

RESUMEN VALORATIVO: no hemos visto tantos conceptos. ¿Los tienes todos claros?.

  • Exposición ……………….. valor EV.
  • Apertura …………… Diafragma ……….. Números Efe.
  • Velocidad…………… Obturador ……….. Fracciones de segundo.
  • Enfoque.
  • Profundidad de Campo.
  • Longitud focal.
  • Luminosidad de un objetivo.

III A. El Fotómetro – Exposímetro.

1. Qué es el fotómetro.

El fotómetro es un aparato que mide la luz. A efectos de este manual, podemos decir (aunque nuevamente no es estrictamente cierto), que todas las cámaras actuales, incorporan un fotómetro. También podemos decir que el fotómetro está siempre en funcionamiento, independientemente del modo de trabajo escogido para la cámara (Manual, Automático, Semiautomático…).

En realidad, sería más adecuado decir que lo que incorporan las cámaras actuales, es un Exposímetro, ya que la medida que nos acaban proporcionando los mecanismos de medición de la cámara, es el Valor de Exposición.

Hemos visto anteriormente, que la unidad de Valor de Exposición que usamos es el EV. El Exposímetro nos proporciona el dato de qué EV es el más adecuado para una fotografía, “según su opinión”. Tenemos varios mecanismos para, o bien aplicar estrictamente lo que nos dice, o tomarlo como referencia, pero haciendo prevalecer nuestro punto de vista en mayor o menor medida.

Estos mecanismos, son los modos de trabajo de la cámara, que básicamente podemos resumirlos en:

  • Automático: la cámara decide la apertura del diafragma y la velocidad de obturación.
  • Manual: el exposímetro nos apunta qué EV considera correcto, pero nosotros tomamos la última decisión sobre qué apertura y velocidad utilizaremos.
  • Con prioridad a la apertura (modo “A”): nosotros le decimos a la cámara qué apertura de diafragma utilizará, y el Exposímetro, nos devolverá la velocidad de obturación necesaria para conseguir el EV que ha considerado correcto.
  • Con prioridad a la velocidad (modo “S”): le indicamos a la cámara qué velocidad de obturación queremos, y el Exposímetro, nos devolverá la apertura de diafragma necesaria para conseguir el EV que ha considerado correcto.

2. Cómo se comunica con nosotros.

En el visor de la cámara, en la parte inferior y centrado, podremos observar una regleta con el siguiente aspecto:

Cuando pulsamos el disparador hasta la mitad, la medición de luz que ha hecho el fotómetro, es la adecuada para el encuadre que vemos en el visor al accionar el disparador, y el indicador del exposímetro se situará sobre la parte central de la regleta.

Si manteniendo pulsado el disparador hasta la mitad, cambiamos el encuadre, y por lo tanto seleccionamos una escena que tenga una iluminación distinta, la medición de luz que el fotómetro considera adecuada, cambiará. A veces sólo es necesario cambiar levemente el encuadre para que el EV recomendado sea diferente: si estamos encuadrando un paisaje en el que se ve un poquito de cielo, y movemos ligeramente la cámara hacia arriba para incluir más cielo en el encuadre, la escena será más luminosa que antes, y por lo tanto el EV recomendado por el fotómetro, será inferior.

Si continuamos con el disparador apretado hasta la mitad, habiando modificado ligeramente el encuadre, observaremos que el indicador del fotómetro se desplaza hacia el -1 o el +1 en la regleta (o más allá). Este desplazamiento nos indica la variación del EV que capta el fotómetro entre las dos escenas:

  • La que teníamos encuadrada al apretar el disparador hasta la mitad.
  • La que tenemos encuadrada ahora que hemos movido la cámara aunque sea ligeramente.

Así, a través de esta regleta, el fotómetro nos indica las distintas “luminosidades” de las escenas seleccionadas.

3. ¿Cómo medimos el EV?.

Hay que tener en cuenta una obviedad: al apretar el disparador, sólo podemos seleccionar un EV para toda la escena.

Antes hemos dicho que solamente con variar ligeramente el encuadre, el EV cambia. Y como nos podemos imaginar, el EV que recomendaría el fotómetro para que un punto de la escena quede correctamente expuesto, será diferente al que recomendaría el fotómetro para que quede correctamente expuesto otro punto de la escena. Un ejemplo muy claro, es un paisaje, en el que se incluyen montes y cielo: el cielo suele reflejar muhca más luz que los montes, y por lo tanto ambos elementos requieren un EV diferente.

Ejemplo de un paisaje con exposición calculada para exponer correctamente el cielo:

Vemos que, en este día nublado, con el sol detrás de las nubes, éstas reflejan mucha luz, y para que se pueda apreciar detalle en ellas sin que la excesiva luz “queme” su textura, el Exposímetro ha determinado que lo correcto era que el obturador se abriera durante 1/60 de segundo. Pero este cálculo ha dado como resultado que apenas se observan bien los detalles y colores del jardín.

Si hubiéramos indicado al Exposímetro que diera prioridad a la luminosidad de éstos, el resultado habría sido el siguiente:

Como es necesario iluminar durante más tiempo el sensor, el Exposímetro nos ha indicado que abramos el obturador durante 1/10 segundos. El resultado ha sido que apenas se aprecia detalle en el cielo.

Si sólo podemos seleccionar un EV al disparar, ¿con cuál nos quedamos?: ¿con el del cielo o con el del jardín?. Una primera respuesta, puede ser que un intermedio:

Esta fotografía recoge un EV de 1/40, con lo que podemos observar matices en el jardín, sin renunciar a que el cielo tenga detalle. Queda fuera del alcance de este primer manual, cómo existen mecanismos para no renunciar a la luminosidad correcta de ninguna de las zonas, bien mediante el uso de filtros degradados, bien mediante técnicas de “revelado” o postproceso. Pero creemos de importancia, simplemente apuntar que éstos existen.

Para llegar a poder tomar este tipo de decisiones (qué valor EV recoger, cuando la escena nos pide varios distintos según la zona), los Exposímetros de las cámaras incorporan varios modos de medición de la luz. Los más habituales son los descritos en el siguiente capítulo.

III B. Los modos de Medición de la Exposición

I Matricial.

El fotómetro mide la luz necesaria en distintos puntos de la escena, y en base a los datos recogidos, sugiere un EV que puede ser un compromiso entre todos ellos.

Llegar a ese compromiso, supone una serie de formulaciones matemáticas, y cada cámara (o cada marca), incorpora fórmulas distintas. De ahí que los modos matriciales de las distintas cámaras, puedan producir diferentes resultados.

II Ponderada al centro.

Este modo de medición, es un modo de medición matricial, basado en dar más importancia a los puntos que aparecen en el centro del encuadre. Se basa en que el centro puede ser la parte más importante de la escena. No tiene porque ser así, pero si seleccionamos este modo de medición, debemos tener en cuenta qué está interpretando el fotómetro.

III Puntual.

Este modo, únicamente recoge la exposición correcta del punto central de la cámara. La medición en el punto central, será más precisa cuanto más cerca estemos del objeto a fotografiar.

¿Para qué sirve?. Por ejemplo para saber qué diferentes EV tienen los diferentes puntos de la escena, y en vez de dejar que sea el fotómetro de la cámara el que decida la importancia que hay que dar a uno o a otro, tomar nosotros esta decisión.

Teniendo seleccionado el modo de medición puntual, sabemos que al accionar hasta la mitad el disparador, el fotómetro recogerá el EV del punto que está en el centro en ese instante. Si movemos ligeramente la cámara, ya hemos visto quepodremos observar en la regleta del visor, la diferencia de EV entre los distintos puntos de la escena y el que teníamos en el centro al apretar hasta la mitad el disparador.

¿Para qué nos sirve esta información?. Si un punto de la escena llamado A tiene un EV recomendado, por ejemplo de f5.6 y 1/200, y disparamos a f/8 y 1/50, el punto A quedará subexpuesto, pues hemos disparado con un EV resultante de abrir menos el diafragma, y además durante un tiempo de obturación inferior. Si en la escena hay otro punto B con un EV de f/8 y 1/50, este punto B quedará correctamente expuesto.

¿Cuál es más importante?: ¿el A?, ¿el B?, ¿o queremos que los dos se recojan de forma similar?. Si el más importante es el A, dispararemos a f5.6 y 1/200, sabiendo que el punto B quedará sobreexpuesto (también llamado quemado). Si el más importante es el B, dispararemos a f/8 y 1/50, sabiendo que el punto A quedará subexpuesto. Y si queremos que ambos queden lo mejor posible, dispararemos a F6 y 1/100, obteniendo una exposición de compromiso entre ambos puntos.

Propuesta de ejercicio: selecciona el modo de medición puntual de la cámara. Mira por el visor de la cámara, y sitúa el punto central sobre un objeto concreto (le llamaremos objeto 1. Aprieta el disparador hasta la mitad, y mantenlo en esa situación. Observarás que en la regleta del Exposímetro aparece una señal (un puntito), sobre la barra central de la regleta.

Ahora, sin levantar el dedo de la posición intermedia del disparador, mueve la cámara de manera que el punto central del visor, apunte a un objeto diferente al anterior (objeto 2). Observarás que aparece un segundo puntito sobre la regleta, que se desplaza del centro a medida que mueves la cámara. Pues bien: la indicación del Exposímetro, en estos momentos es doble: por un lado, en el centro, te guarda la memoria del valor EV del objeto 1, mientras que el punto desplazado, se corresponde con el valor EV del objeto 2.

De esta forma, puedes controlar la diferencia de valores EV del objeto 1, con respecto a todos los demás puntos de la escena. Mientras sigas manteniendo apretado el disparador hasta la mitad, el punto central corresponderá al EV del objeto 1, y el punto desplazado, corresponderá al punto central del visor en este momento.

Hay que tener en cuenta que si las diferencias de valores EV son demasiado grandes, la regleta del Exposímetro “se queda pequeña”, y el que hemos llamado punto desplazado, se queda fuera de los márgenes de la regleta. Esta situación se suele representar con dos flechas intermitentes, cada una en un extremo de la regleta.

En fotografía de negativo, se consideraba que las diferencias de más de dos diafragmas, eran excesivas para que los dos objetos salieran aceptablemente expuestos, y por ello las regletas del Exposímetro únicamente suelen mostrar esos dos diafragmas hacia la derecha (sobreexposición) o hacia la izquierda (subexposición).

Por lo tanto, para apreciar bien el ejercicio, trata de seleccionar objetos cuya diferencia de luminosidad no sea demasiado grande.

Haz algunos disparos tras haber medido la luz en distintos puntos de una misma escena, y saca tus propias conclusiones: serán más esclarecedoras que leer todo este texto :).

Pero sobre todo, quédate con una cosa que a pesar de ser obvia, se les olvida incluso a fotógrafos con cierta experiencia: cada punto de la escena puede tener un valor EV diferente, y por eso no es correcto hablar de fotografías bien expuestas, sino zonas de la fotografía bien expuestas.

Tener siempre presente esta frase, es vital para exponer correctamente.

Y hasta aquí el alcance de este curso básico

FIN

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